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Celeste

Ya desperté, eso me hace sonreír.
Y con los dientes hacia el sol se desperezó lentamente, suave. Giró su cuerpo, y vio los restos de la noche de ayer esparcidos como mugre en el día claro de hoy. El libro de bolsillo era lo que incomodaba en las costillas, anoche me dormí leyéndote. Agarró los cigarrillos, los dibujos de crayón y se levantó.

Con su cuerpo tibiamente sucio, la vida ensucia. Vivir implica esto, y tomar la escoba y barrer. Y que la mugre nunca se limpia, simplemente se corre de lugar. Del suelo, a la pala, de la pala a la bolsa de nylon. Y del nylon, al tacho. Dejando la escoba y mirando el piso, ya desperté, eso me hace sonreír. Quizá un camión de basura, y... ¿algún acantilado? Por qué acantilado, montaña de residuos que se me antoja con lavarropas viejos de alguna señora, utilizables claro, pero tan lleno de ese basural. Que allí queda. Abrir la ventana, que el viento purifique.




Prender la computadora y esperar encontrase nunca se sabe qué, redes sociales, y a ver quién está conectado. Nunca nadie es el que se busca. Y despacio empieza el día, a las 17 horas de haber empezado para tanta gente, y de estar terminando para muchos. De no haber comenzado, y entonces… If my man was fightin’ some unholy war … he can’t lose with me in tow.

Verdaderamente con mi fuerza sutil, con mis pimpollos de poder. Qué cursi, qué naíf, qué tanto aquello que anhelo y qué tanto… Qué tanto para mí, y un vaso de agua y apurar el agua para el mate. La vida es bastante sencilla, se imaginó sentada en la terraza con un perro saltarín insoportable, sabor amargo inconfundible de la soledad autosuficiente. Y el mate de la personalidad bajando, y nunca terminando. Porque no hay denuncia del otro lado, porque nadie impone esa necesidad de seguir, y entonces tomar dos o tres y abandonarlo. Es la excusa de la asociación.
Ya no hay nada para hacer, y a la vez puedo hacer la que yo quiera. “La que yo quiera” ¿por qué el -la- ahí?, porque el artículo. Artilugio feminista y desperezarse de nuevo, despacio.

Desperezarse, desesperarse. Extremos parecidos, no me extraña, todo tiene un sensual parecido. Y si uno lo cree entonces el espiral… y la vida se complica, pum, de vuelta. Como el colchón que el vecino pone a secar, como el olor del restaurant que recuerda que hay que comer y que donde estará la plata. Y un cigarrillo, humo, humo, y ansiedad.
Ansiedad de que todo ya está hecho, y que desperté.
Todos los días así, despertando con naturalidad, ¿y la culpa del “en qué momento haré algo productivo”?
La vida no tiene porque ser productiva, y ya yo que me voy devuelta, nunca puedo ser concreta. Y qué me importa todo…


II
>Nuevo
>> Para:
oHLA, borrar Hola! cómo andás? bueno, me pasaron cosas raras, y eso que lo que te escribo en esta oración lo escribo al final, y va al principio. Paradoja, dejo que salga lo que me pasó:

En cuanto mi relación con la música, pues no lo sé. Si vivo de ella, tampoco lo sé. En definitiva nada sé de todo eso, y me da rabia tener que definirlo para usted. Preferiría que quite eso “experimentalmente contemporánea”, ya todo está hecho, y ya nadie… a lo que me refiero, está todo ahuecado y siempre es copiar y pegar. Así funciona la imaginación, como un botellero de melodías y algunas poses que uno postea a su cuerpecillo.

No hay más que eso, y a su pregunta central: no lo sé. Preferiría que nadie me escuchara, o que si lo hacen, no lo hagan de manera consciente. borrar, no seas pedante . and again, a su pregunta central: no lo sé. Después de ver la magia y alegría que mueve al señor Negrón (http://www.youtube.com/watch?v=3IQBKWdXnqU siempre antojadizamente apetecible en cualquier horario, le prometo que no suena igual en la noche que durante la mañana), y esa historia de vida, por dios, tan mal contada en películas. Después del i have a woman… ¿por qué escucharme a mí? No lo sé… quién debería escucharme, un interesado perspicaz… una sabuesa que sabe que lo que come es el resto de otra cosa. ¿Sabe? La música es como barrer eternamente el piso de las influencias.
Lo siento, no soy de gran ayuda a su publicación, y en todo caso quizá lo sea, ésta estúpida pose de artista que no quiere serlo, quizá y solo quizás, le sirva a usted.

De todos modos, un vino de por medio nos hará limar estas asperezas de ego. Y no le pediré perdón de nuevo, hay una vida que atender, y usted lo sabe. Pásese cuando quiera, la imagen de usted y su vino bajo el brazo esperando en la puerta. Siempre, me hace sonreír. Al menos así ha sido hasta hoy,
Un beso, ¿un beso? borrar,
saludos…
Aquélla,
Celeste Jimena.
Send, sin asunto, RE:
"Y que te sirva de “RE:” sensual hijo de puta. Con el particular cariño."

1 comentarios:

Christian Daniel dijo...

Me gusta, es experimentalmente contemporáneo. La meta-discursividad (el hablar sobre lo que uno escribe, mientras lo escribe) es un placer en el que suelo caer. Le da profundidad al texto, o, rigurosamente, le da profundidad al autor que uno se imagina mientras lee.

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