rss
email
twitter
facebook

los antropófagos coronados



I
Entre tendones y producto de la tracción a sangre, han nacido los niños. De carne, cables de acero trenzado y músculos vírgenes. Creciendo entre columnas de cristal con la espada y las letras de la moral.
¡A todos se los comieron!
con los colmillos forjados en nobles cunas.
Se apuran los últimos gemidos progenitores, ahogándose en la más pura tristeza de haber perdido en la lucha más noble y natural.
Entre noches inocentes a soles culpables se planeó el banquete, transpirando de soledad, enmugreciendo el cuerpo de hedor, bañando la piel de furia incomprensible. Sudor que filtra hacia la sangre; que se evapora por sus poros ensuciando poco a poco, el aire que el Rey y la Reina de casa respiran.


Sobre el Rey: dícese de un hombre de noble voluntad, transpiración y anhelo sentimental del crecimiento. Amante de la unidad, celebrador de ver su propia evolución en el nuevo germen de la vida que le sucederá.
Sobre la Reina: dícese de la mujer cuya vida fue la proyección material de la libre posibilidad, que ha convertido sus propias censuras en semillas que depositaría en el nuevo germen de la vida que la sucederá.
Envenenándolos, con los vapores del páncreas destilando lipasas en sus vinos. Derribando las columnas e imponiendo el empapado humo de mugre, sudor y sangre.
¡A todos se los comieron!
con los colmillos forjados en nobles úteros
Sin piedad se erigieron por encima de la sabiduría, con desgarradores molares, incisivos para cortar, y suaves negros paladares para saborearlos.
La carne de su carne devorándolos, en la elipsis cíclica de la evolución.
Se los comieron a todos, a esas dos personas que lo eran todo, con las estrellas como perros vigilando, con los reyes de la mano,
Esperándolos,
descubriendo sus senos,
abriendo sus manos,
Entregándose sin miedo pero con dolor, a la degustación del cuerpo,
del espíritu
del aura
del Rol


II
Felicitaciones, favores y condolencias fueron una a una rechazadas. Ignorando con el plexo a sus dobles mayores.
Quebraron el abrazo, cortaron las cálidas caricias, profanaron los consejos,
Deshabitaron poco a poco,
El Hogar.
Bailaron lentamente a través de los días, adentrándose en sí mismos, cerrando a su paso espiraladas puertas.
Huyeron al fuego íntimo de la antropofagia, se abandonaron, ahuecándolo todo. Y desde allí, se impulsaron; desde allí, fue posible el quiebre, el desligue
Hasta quedar vacíos de todo, llenos desde la superficie, vacíos, para que el pulso animal instinto devorador palpite y segregue el hambre del derrocamiento. Convencidos de sentir que son las entrañas las que se entregarán a un deber social de perfeccionamiento humano.
El olvido del Rey
El despojo de la reina
En principio el femenino dolor para corporizarlos y poder abrazarlos. Tenerlos en sus manos y pautar en sus ojos, el último día.
Los ha ido convirtiendo de pequeños y les ha enseñado:
a pararse
a caminar
a hablar
a orinar
a aprender
a comunicarse
A comer.
De a poco los fueron preparando, y allí están, son.
¡A todos, se los comieron a todos!
Y una vez finalizado, se olieron, se vistieron y perfumados con la bilis, irrigados de la nueva sangre, salieron a la vida. A buscar mujer en la que engendrar a su propio comensal.



2 comentarios:

Nel dijo...

The blog is very good!
Congratulations!
http://nelsonsouzza.blogspot.com

Dario dijo...

Thank you very much,
I visited your blog and see that your language is Portuguese, why did you sign in English?

Publicar un comentario en la entrada