La madera de la silla recibía su cuerpo, el vaso con alguna bebida ya se deslizaba demasiado lejos del alcance de su mano, que sentía el frío entibiarse entre su cuero cabelludo.
Que ellos estuvieran allí abajo no le preocupaba, ¿Que gritaran? Quizá un poco, pero ahora tenía entre manos su frente que intentaba contener un desbocado pensamiento: “¿Por qué?”
Porque ahora estaba triste y la bola que presionaba el pecho le hacía tener frío en los labios, que temblaban para murmurarlo otra vez: “¿Por qué estoy triste?”;
Y como si fuera una adivinanza miraba el techo con los ojos bien abiertos y buscaba en sus recuerdos algo; algo que lo pusiera mal, que diera el puntapié inicial y desembocara finalmente en el llanto que se hacía desear. Deseó una cama pero sólo tenía la silla y una mesa, un par de voces que subían por la escalera y le recordaban que allí abajo había alguien, aunque si quería podía y todo volvería al ruedo otra vez, levantó la cabeza miró los cuadros y pensó: “Quizá sea necesario que dibuje otra vez”, fue a buscar algo para escribir y con los crayones que encontró hizo un boceto en la hoja blanca. El trazo plástico se deslizaba sobre la hoja.
Será que ella es siempre la que llora y que por eso uno nunca puede estar del lado del que pide; Cambiando de camino como ahora se cambiaba del negro al naranja, estoy solo; porque los amigos que venían cada tanto a escuchar algo de música que los hiciera… en fin, eran amigos de ella, si ella se fuera, con ella se irían los amigos, no diría que se me va todo pero… “Yo tengo un problema de identidad”, decía una vuelta cuando hablaban por teléfono. “Estoy para escucharte”, le contestaban del otro lado del parlante.
Es que ya no se puede escuchar nada, el naranja lo apretaba bien fuerte porque le gustaba que se marque bien sobre la hoja. Que el naranja sea bien naranja, que si tiene que quemar que queme; Algo tendrá que ver la tierra con éste naranja, no sé por qué la gente vinculará la tierra con el marrón si se ve bien claro que es naranja, porque el naranja es más noble. Los firuletes vendrían de color azul, y para decorar, con verde.
De verde estaba vestida la noche de la fiesta en el club, cuando la relojeaban los muchachos. No, el verde se va a quedar afuera mejor, los gritos de abajo habían desaparecido lo que significaba que tenía vía libre para irse a la cama, pero ahora no era la cama lo que quería, aunque tampoco sabe lo que quería.
“¿Sabe o sé?”
El dibujo sobre la mesa estaba lindo; “ya está, lo terminé.”, ¡Qué mierda voy a terminar, qué sé yo cuando un dibujo está terminado! si fuera por mi seguiría haciéndole retoques, si hasta acá puedo ver que unas líneas en bolígrafo resaltarían ése rostro que mira de espaldas por encima del hombro tan naranja.
“¿Y el azul del fondo?”
Tomando una birome se respondía qué pasaba con el azul, el azul la llamaba; “Contraste verían desde afuera los críticos”, pensaba. Aunque los únicos críticos que podía tener eran los amigos, qué buenos los amigos, ¡qué lástima haberlos conocido después que ella! Un desencantamiento en los tiempos, pero en realidad era que el azul la invadía, pobrecita ella, no lo sabe.
“Pero el azul se la come.”
Soltó todo lo que tenía en sus manos, giró la cabeza con asco y escupió el suelo. “¡Qué triste! ¡Qué triste, la puta madre!”, y golpear la mesa como si eso solucionara algo, ya son las tres de la madrugada, ¿alguien sabe algo de ella? ¿Importa ella ahora?
No, no importa, y si es que no importa… es porque ella importaba todo el tiempo; y que es por eso que uno se acostumbra y que es más bien una conducta social, ¿Puede uno decir que no está equivocado cuando la otra persona está llorando y desparrama en nuestros brazos, en nuestra autoría, tanta debilidad?
¡Qué dibujo al pedo que acabo de hacer!… como si de verdad el azul fuera a comérsela. Si no logro dormir, mañana dormiré a mis anchas, porque ahora tengo excusa. Como no puedo llorar, voy a dormir.
Paladín Solpsista by Darío Verta is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 Argentina License. 



1 comentarios:
Dario:
recien hoy, 25 de Febrero del 2010, revise la ceunta de gmail. y vi tus cuentos (algunos publicados aqui)
millones de perdones por abrir recien ahora.
Te cuento que ya me imprimí todos, y los leeré a la brevedad!!!
y te prometo que alguno subiré al blog!!!
BEsitos!
:)
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